HE CRUZADO OCÉANOS DE TIEMPO PARA ENCONTRAROS (I)

HE CRUZADO OCÉANOS DE TIEMPO PARA ENCONTRAROS (I)

PRIMERA ESTACIÓN: AMITYVILLE

Lo he logrado. Os he encontrado a todos, después de vagar errante de aquí para allá a lo largo de la historia embutido en cuerpo de gato. Me explicaré. Según el noble pueblo egipcio de Isis y Osiris, las siete vidas que tiene Felix silvestris catus, un felino para entendernos, en realidad quieren explicar seis reencarnaciones en su propia especie, una tras otra, para luego en la séptima de ellas hacerlo en ser humano.

Lo contaré en detalle. Retrotrayéndonos al más remoto de los tiempos, nací en el Alto Nilo paseando junto a sus riberas en compañía de mi dueño, el médico Sinuhé el egipcio, famoso por sus novedosas trepanaciones. Fue una época de vacas gordas y endiosamiento, estábamos muy bien vistos y nadie osaba tocarme un pelo; un tiempo después me reencarné y escapé milagrosamente de la colosal Roma en una barcaza a través del río Tíber justo antes de que el cruel Nerón la incendiara (ya me olía la tostá e huí por patas); mis ojos almendrados y grandes disfrutaron más tarde de cómo comenzó la construcción de la Mezquita de Córdoba durante el esplendor de ese vergel de sabiduría, poesía y grandeza que fue Al-Ándalus. Ahí fui muy feliz y dichoso viendo la vitalidad, cultura y serenidad de ese pueblo; pasados unos siglos la cosa no pintaba igual, ya que fui quemado en la hoguera ardiente durante la larga y oscura Edad Media, por esa mezcla de intolerancia, incultura, control y por qué no decirlo, del color de mi pelaje, por entonces negro azabache. Esos locos me tomaron por servidor de Belcebú, ¡con lo tranquilo que soy!, en fin, la locura humana no tiene límites y por mucho que maullé no sirvió de gran cosa; a principios del siglo XX posé por una mísera lata de sardinas en conserva, había hambre y penurias, ante un por entonces desconocido cartelista en el París de la bohème, para al día siguiente como quien dice hacerme mundialmente famoso en el Chat Noir, y muchos años después morir solo y amargado en un cuchitril pegadito al Sena; ¡vaya sí gocé de los favores de multitud de hermosas mininas en la comuna gatuna que organizamos en un pueblecito al fondo a la derecha de Woodstock!, mientras los de dos patas, ¡toc, toc, estos humanos están majaretas! no dejaban de cantar y meter ruido con extraños artilugios durante tres días a finales de los 60. De todas formas yo a lo mío, a retozar, a amar y a arrejuntarme; transcurridos apenas tres años, tras pasar por un durísimo casting, estuve muy poquito en manos de Marlon Brando en la primera e inolvidable secuencia de El padrino (1972). Luego me sacrificaron y me tiraron a un estercolero de Coney Island, los muy mafiosos hicieron que pareciera un accidente. Para mi última reencarnación tuve que esperar pocos días, fue en cuerpecito de frágil bebé-incubadora en octubre de ese mismo año. Y aquí estoy.

Ahora que han pasado unos lustros, quisiera dedicaros este doble artículo a todos y a todas (por una vez romperé mi promesa hecha a Arturo Pérez-Reverte en relación a la inolvidable Bibiana Aído con sus miembros y miembras), en nombre de la amistad más sincera que pueda ofreceros, con mis luces y sombras respecto a ella. Empiezo por tí, José Manuel; te encontré (no hace mucho) una tarde en El Rabanito, un bar de barrio de un pueblo de colonización de la provincia de Cádiz donde ambos habitamos en el pasado llamado Guadalcacín, que por fortuna ya no se apellida Del Caudillo. Con todos los malos momentos que has atravesado, vas cada mañana y te pones el mundo por montera, antes que un desconocido cualquiera encienda el sol para que el resto podamos vivir. Te quiero precisamente por tus defectos. Eres un tipo que merece muy mucho la pena. Sabes que me tienes ahí cuando quieras. Y Claudia, qué sería él sin ti, eres la fuerza y el tesón, la capacidad de resistencia a la adversidad. Una gran persona.

Una tarde de septiembre, día de la Merced, os conocí en una pastelería de esta ciudad que nos acoge, Maricarmen y Juan, y desde entonces no he podido desprenderme de vosotros por mucho que lo he intentado. Con vuestros hijos Maricarmen y Juan Antonio sois de los tipos que se enquistan. Desde luego hablo completamente…en broma. Sois un imán y yo el hierro que os atrae, aunque tanto uno como otro a veces estén distantes. Hay muchos momentos de los que hemos disfrutado y sufrido juntos que ni me acuerdo. A través vuestra os conocí también, Ana, José Luis, Ángela, María, Álex, José Mari; con nuestras diferencias de carácter, con algunos dimes y diretes hemos mantenido una amistad en base a lugares comunes. Hemos hecho piña en nuestra anarquía andariega, además de otras muchas cosas. Antonio Fernández y Juani, se hace difícil no veros demasiado, me encanta cómo sois y el humor que le ponéis a la vida con lo que os ha tocado, sois la leche en polvo. Os quiero. Ángel Antonio, eres punto y aparte aunque aquí te encuentres punto y seguido. Una de las amistades más duraderas. Nos conocemos desde segundo de parvulitos. En algunas etapas más cercanos y en otras más alejados, mas siempre has estado ahí. En los momentos buenos y en los que no lo fueron tanto. En nuestras personalidades somos algo parecido al aceite y al agua, a Tom y Jerry, a Epi y Blas, a Los Pecos o a Tip y Coll, sin embargo eso ha hecho que seamos una pareja de amigos inseparable, indestructible. Pase lo que pase y caiga quien caiga. Gracias Antonio por ser como eres y aceptarme como soy.

C, contigo seré escueto a la vez que picueto, ¡Picuet, picuet! Como Rocío Jurado, para mí eres LA MÁS GRANDE aunque seas pequeñita y peso pluma. Tú las mentiras las conviertes en verdad, brujilla chiclanera. El eje Berlín-Guadalcacín, a pesar de estar ya en desuso, sigue más vigente que nunca. Pura contradicción, como nosotros. Ahora estamos acompañados por Nuria y José Luis, vive Dios que me holgo de ello, sin embargo nuestra amistad estará ahí, en los Anales de la intrahistoria. Como muestra mi eterna foto en facebook, bajo una luz tenuemente rojiza bailemos un lento y sugerente tango, por ejemplo nuestro favorito: Por una cabeza, de Gardel. Ich liebe dich so viel…

Ahora recordar a dos amigas que hace mucho que no veo. Elena, eres una friki del piano que ha convertido su pasión en profesión, con todos esos años de estudios, ensayos y conciertos, reinventándote a cada paso de pedal. Tengo pendiente conocer a tus hijos, ponernos al día, seguir disfrutando de tu presencia y simpatía. ¿Con que era yo una de las personas más inteligentes que habías conocido, porque no conocías a mucha gente? Ya te daré yo unos azotes, guapa. Y anda que tú, Beli, con tu frikismo made in Star Wars; hermana pequeña de la anterior, eres una galaxia muy muy cercana, casada con Semi (Beli y Semi, parecéis el nombre de una serie manga japonesa de los 70) y creo que con un hijo de por medio. Risueña a tope, tengo escasos pero grandes recuerdos contigo: Úbeda con sus congresos veraniegos de música de cine, nuestros cinefórums en dueto, algún viaje compartido a capital centro europea…ambas sois encantadoras y os tengo olvidadas. Mea culpa, intentaré remediarlo más pronto que tarde.

Con asignaturas pendientes de aprobar (y probar) aparte de muchas otras de las que hemos gozado, Ana Navarro, me río de Janeiro contigo; tenemos una química muy especial que lo hace todo sumamente sencillo. Gracias por todos esos momentos que llevo en mi corazón a lo largo de estos años, sin ir más lejos la invitación que nos has hecho a Nuria y a mí este puente en tu nómada casa de Mijas. Han sido días maravillosos en tu compañía, lo hemos pasado genial descubriendo lugares nuevos como el mariposario, el carromato de Max o esas calles tan características del pueblo mijeño.

A pesar de que no nos veamos tanto como me gustaría y que vivamos hace tiempo en ciudades y provincias diferentes (aunque estén pegaditas), en muchas ocasiones me acuerdo de ti. Tu recién cumplido medio siglo, Rodrigo, yo lo aplaudo con efusividad, al igual que celebro que esa mujer llamada Maricarmen te acompañe en la vida desde hace ya unos años. Estoy seguro que sois uña y carne. Nuestras sendas por mor del destino ya no caminan una al lado de la otra, pero te tengo un cariño especial. Fuiste mi primer amigo de verdad, eso ya no te lo quita nadie. Flash Gordon, Abu Simbel profanation y la galleta de la discordia siempre habitarán en nuestros corazones.

Los amigos portuenses más queridos, Víctor y Lourdes, con sus dos hijos, su arca de Noé y su niña que está a punto de nacer. Sonrío cuando os recuerdo y nos reímos juntos cuando os tengo delante. Un ejemplo de lucha contra la adversidad, el tirar para adelante y el saber estar. Amigos de años y de pequeñas cosas que no podría describir con palabras. Gracias por el huequito que me hacéis en vuestro nido.

Todo lo malo que puedo decir, Lola y Marilú, es que nos vemos menos de lo que me gustaría. Hay un hilo invisible que nos une y que nos hace querernos mucho. Sois, como Paco, cariñosas conmigo a más no poder, generosas en la amistad y llenas de verdad. Todos vuestros problemas los sabéis llevar con una dignidad que ya quisiera yo. Y sobre todo una cosa, sabéis cómo querer. La ópera trágica de la vida no podrá con nosotros, Lolita.

Mer y Santi, hemos vivido momentos hermosos. Me habéis ayudado a ser mejor ser humano de lo que era hace unos años, con vuestra experiencia, vuestros consejos y sobre todo con vuestro ejemplo. Espero conservaros mucho tiempo aunque últimamente no nos hemos visto demasié. Bueno, a ti sí, Mer. Eres increíble, bella por dentro como sólo tú puedes serlo. Nos entendemos a la perfección, con un humor, una locura sana y unas neuras maravillosas que hacen sublime compartir cualquier cosa junto a ti. Cinco minutos a tu lado cunden como un día, así que imagínate.

¡Qué puedo decir de vosotros, Cristina y Alberto! Cuando nos presentamos en el otoño de 2014 y comencé a recibir clases de tango tuve la impresión de que nos conocíamos de toda la vida. Fue algo natural y fluido, como un río camino del mar. Todos estos años posteriores hemos intimado cada vez más, poquito a poco, hasta convertirnos en amigos de verdad, de la buena. Sois personas increíbles con una vitalidad y un amor por lo que hacéis que es imposible que no lo transmitáis. De trato sencillo, humildes, divertidos, amenos en la conversación. Gracias a los dos hemos conocidos a muchas personas que merecen la pena como Inma y Paco, Ana y Guillermo o el mismísimo Luli. Cada uno a su manera me enseña muchas cosas intangibles. Os agradezco que estéis a mi lado con vuestra humanidad, en verdad hay mucho camino que recorrer juntos, mucho que vivir.

Para acabar con este repaso entre sentimental y cómplice, he de nombrar a dos personas que ya no están cerquita, por diferentes razones. A la primera la llamaremos Xx, un amigo íntimo de toda la vida. ¡Contigo tuve experiencias de todos los colores! La canción de Serrat que acompaña estas letras define muy bien nuestra amistad. Te fuiste a otro lugar, cambiaste de vida, mas antes me clavaste un puñal por la espalda, provocándome primero un gran dolor y después una enorme decepción. He perdido la esperanza de tener una charla contigo para aclararlo todo, para sincerarnos. Ni tú ni yo nos merecemos este triste final. No creo que leas estas líneas nunca, si lo haces quiero que sepas que perdono lo que hiciste y me dijiste, aunque no lo olvide. Echo de menos al amigo que fuiste. Que el árbol no te impida ver el bosque.

De la segunda persona, te mereces con todos los honores y laureles mentar tu nombre: Salvador Garrido Melgar. «Te fuiste » es un eufemismo tan enorme como el cáncer que se te llevó por delante hace ya casi nueve años. Has sido y serás una de las personas que más me han marcado; a pesar de conocerte ya con veintitantos largos supusiste un antes y un después en mi vida. Elegí sabiamente (como el caballero cruzado mágico le dijo a Indy) el lugar donde hacer la prestación social sustitutoria de la antigua mili: el colegio Alfonso X el sabio hizo honor al apellido del liberador de Jerez para que el destino nos uniera. Sé con exactitud dónde te hallas ahora. En tu versión estás en el cielo en el que crees, en la mía un pedacito tuyo se encuentra dentro de mí alentándome a cada paso. Recuerdo tantos momentos, como aquellas salidas por sierras gaditanas justo antes del fin del milenio donde nos abríamos el uno al otro y que sin pretenderlo supuso la primera piedra de lo que fue el grupo Anarco-senderista. También sacaste al Pablo más comprometido, aquel que estaba agazapado y latente, y otras mil batallas que podría contar. Hubo pocos desencuentros y alguna espinita clavada nos quedó por sacar, pero me quedo con la complicidad, las risas, las bromas, las miradas, con el abrazo que nos dábamos al vernos como si fuera el primero y con el beso que te di aquella tarde de enero sin saber que iba a ser el último. Forever young. Hasta la próxima, compañero.

No sólo de palabras vive la amistad

P.d. Si habéis leído esto, sois la resistencia…

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Pablo Solís del Junco

Un comentario en «HE CRUZADO OCÉANOS DE TIEMPO PARA ENCONTRAROS (I)»

  1. Hola felino. «Me llena de orgullo y de satisfacción» contarme entre tus amigos. Se que me quieres, a pesar de ser como soy un tocapelotas con demasiada frecuencia. A pesar de mi forma de ser cual montaña rusa. Gracias Pablo por ser así, paciente conmigo y atento siempre con Claudia y los peques. Se te quiere.

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