EL EMBRUJO ANDALÚ (Z) DE LA JUGLARÍA

EL EMBRUJO ANDALÚ (Z) DE LA JUGLARÍA

TUS PALABRAS SON DULCES ANDRAJOS DE UN LINAJE DE PRÍNCIPES

Querido Rafael:

Este menesteroso de la fortuna que parla, ha tenido a bien visitar a vuestra merced y se encuentra entre las primeras filas del patio de butacas, ha pasado por una odisea que no sé bien si calificarla de compleja o placentera, de dichosa o camaleónica, con tal de ver con mis propios ojos lo que está aconteciendo en las tablas de este teatro que nos acoge, y que no es más que un nuevo milagro otoñal. Este milagro no deviene en la caída de la hoja caduca sino en la no caducidad de la hoja escrita, o sea, de la obra en cuestión. Obra viva y latente en la que vos, cada noche, inventáis e ideáis cual mago Merlín nuevas formas de comunicación, nuevas maneras de acceder al corazón y al alma del público que igual que yo queda extasiado, porque, como todos sabemos, éste resulta un momento único e irrepetible en nuestras vidas.

Explicaré lo de la odisea homérica presentándome. Me llamo Pablo de Mercado y Abastos, a cuyo personaje y acontecer milagrero volveré en su debido momento. Ahora miremos hacia atrás y echemos un vistazo al pasado, que en ese caminar se encuentra la clave para comprenderlo todo.

Desde hace muchos años la relación que tengo con vuecencia se podría calificar de mágica, no me extraña que me hayáis encantado cual Brujo que sois, ¡pardiez! Os vi por vez primigenia en el origen de los tiempos remotos, en la pequeña y diabólica pantalla compartiendo cartel torero con nada menos que José Álvarez, Juncal, que estaba acompañado de unas gitanas de mucho tronío como Lola Flores y Cristina Hoyos, suegra y parienta respectivamente.

Si Búfalo resuena mítico en mi pasado, hace poco mi presente trajo por fin un regalo largamente esperado: pude ver La taberna fantástica del recientemente fallecido Alfonso Sastre. Descanse en paz. Fue fascinante verte recrear a esa criatura perdida en su borrachera y sus grescas interiores llamada Rogelio el Rojo. Quedóme ojiplático, me envolviste con tu manto igual que hiciste con Francisco Rabal en el Círculo de Bellas Artes. A partir de ahí decirte que desde hace muchos lustros sigo tu trayectoria, disfrutando del vagabundo en Pajarico, del policía de incógnito en El crack, del José en Alma gitana o del ínclito Lázaro de Tormes en la película homónima de ese renacentista y nunca valorado del todo que es, porque para mí sigue vivo, Fernando Fernán-Gómez.

No sé si eres de Lucena con ce, Lusena con ese o Luzena con zeta, si los seniseros te pasan rosando la cabesa o bien te cercenan el pescuezo, sólo sé que me gustas mucho. Woody Allen decía en una de sus películas que entre el aire acondicionado y el Papa se quedaba con el aire acondicionado. Yo también tengo una elección que me hace dudar: entre el Brujo y el salmorejo/flamenquín me quedo con el Brujo, aunque pase hambre física de la espiritual estaré saciado. Sé asimismo que tras muchas batallas perdidas en busca de tu plenitud directa y teatral logré ganar la guerra en febrero de 2016. Teresa o el sol por dentro no pudo tener mejor sobrenombre. Resultas por cierto altamente peligroso por ser contradictorio. Eres Brujo nocturno y sin embargo te conviertes en luminaria mística dentro de cada ser consciente que decide tomarse un tiempo e ir a verte, tranquilo y excitado a la vez, con las orejas abiertas para escuchar, que no es lo mismo que oír.

Un mes y pico después tuve la fortuna de emparejarme con una hermosa mujer que me aceptó como soy, que no se llama Teresa sino Nuria pero posee igualmente el sol en su mirada y su sonrisa, como la Santa de Ávila. A partir de ese instante y con ella de la mano, cómplices, hemos recorrido junto a tí y al incombustible Javier Alejano algunos de los lugares por donde os habéis dejado ver. Sevilla, Jerez, Morón o Cádiz han sido testigos de los misticismos de Əķəýņœs (Ekeinos), el discípulo amado de Paramahansa Yogananda, de Esquilo y sus tragedias griegas, de Valle-Inclán con sus Divinas Palabras llenas de poesía y de esperpento, y finalmente de San Juan de la Cruz, con todo el misterio de La luz oscura de la fe. Hemos llegado a Morón de la Frontera, en pleno 2020 otoñal y pandémico.

Allí, junto a mi Dulcinea particular y unos amigos que nos acompañaban te saludé, en la misma puerta del Teatro Oriente, antes de que te metieras en faena y, como cualquier Saulo camino de Damasco, me transformé en lo que hoy soy. Te cuento el cuento. En medio de la representación y con una simplicidad demoledora (no me caí de caballo alguno ni ninguna brillante luz me cegó) tuve que ausentarme unos instantes por mor de las aguas menores que me sofocaban, y a la vuelta ya me había convertido ipso facto en el antes nombrado Pablo de Mercado y Abastos, último descendiente y fin de saga de Don Luis de Mercado y Peñalosa, oidor de la Chancillería de Granada que tuvo la ventura de conocer allá por la segunda mitad del siglo XVI a Fray Juan de Yepes. Pero como decía Kipling, esa es otra historia.

Estaba tan confuso en ese momento que no me atreví a contar mi reconcome camaleónico en público cuando te dirigiste a mi persona de vuelta de la micción, mas ya he cogido carrerilla, me he envalentonado cual gallardo caballero medieval y hoy canto a los cuatro vientos mi nueva estrenada personalidad.

Con mayor razón siento orgullo de mi estirpe, gozo en el corazón, al escuchar de tu boca los versos de Lope de Vega, Shakespeare, Teresa de Jesús, Quevedo y un sinfín de maestros de la pluma de ave y la mente lúcida en esta jornada en que nos encontramos, en esta hermosa villa de Guadalcacín, la cual siempre tiene los brazos abiertos al caminante que llega a sus lindes.

Ojos brillantes por la emoción, sonrisa radiante de felicidad y risa sin complejos me llevo conmigo. También un poquito de pena, ya que como digo a veces, días de mucho son vísperas de nada. A partir de esta madrugada solitaria me veré abocado a esperar una nueva ocasión en que nuestras vidas se encuentren de nuevo, sabe Dios, Alá o Buda dónde y cuándo. El destino lo dirá, está escrito.

Un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo,

P

P.d. Por cierto, se me olvidaba. Muchas felicidades por tu 71 cumpleaños, creo que fue hace unos días.

Siempre libertario, nunca esclavo de nadie

P.p.d. Si habéis leído esto, sois la resistencia…

Total Page Visits: 989 - Today Page Visits: 1

Pablo Solís del Junco

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *